Al final de la COP26, se habrán talado unos 500 millones de árboles en la Amazonia
Em 2020 foram modificadas cerca de 160 normas ambientais do país, facilitando a vida de desmatadores
Bruna Obadowski, para la cobertura de NINJA en la COP26
Como gran advertencia al mundo, el coordinador de MapBiomas, Tasso Azevedo, fue implacable al defender, en la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), la deforestación cero en Brasil. Según él, que participó el martes (02) en el panel «La deforestación en la Amazonia y los objetivos de París: ¿cuál es el tamaño del agujero?», detenerla urgentemente es la única forma posible de alcanzar efectivamente los objetivos de mitigación del clima del Acuerdo de París. Advirtió que al final de la Conferencia se habrán talado unos 500 millones de árboles en la Amazonia.
También en su discurso, recordó la posición del gobierno brasileño que, aún en medio de la incredulidad mundial, reajustó del 43% al 50% el recorte que debe lograrse en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. En diciembre, en la última revisión de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN), Brasil mantuvo su objetivo de emisiones del 37% para 2025 y del 43% para 2030. En su momento, el consorcio The Climate Action Tracker rebajó las declaraciones de «insuficientes» a «muy insuficientes».
Según el investigador y profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais, Raoni Rajão, que también formó parte del panel sobre la deforestación en la Amazonia, para alcanzar las metas de 2030 será necesario un esfuerzo efectivo por parte del gobierno brasileño, incluso en el plano económico.
Rajão, en su discurso, reforzó la relación de las políticas públicas medioambientales con el compromiso de los marcos legales y la inspección para frenar la deforestación ilegal y los incendios. Según él, «nos estamos alejando de una gobernanza fuerte y acercándonos a una gobernanza débil, lo que pone a Brasil en riesgo de cumplir sus objetivos medioambientales para 2030».
Deforestación ilegal
Otro punto que se debatió durante el panel fue la deforestación ilegal. En un artículo publicado recientemente por la revista Science y firmado por Raonni Rajão, el 20% de las exportaciones de soja y al menos el 17% de las exportaciones de carne procedentes de los dos biomas pueden estar asociadas a la deforestación ilegal.
La preocupación de los investigadores es que muchas actividades han sido cada vez más facilitadas por el actual gobierno, lo que pone en riesgo la preservación de la Amazonia y, en consecuencia, la efectividad de alcanzar las metas fijadas por Brasil en el acuerdo de París. Para tener una idea, en 2020 se modificaron unas 160 normas ambientales en el país, facilitando la deforestación.
Siguiendo con la deforestación y su relación con el clima, Luciana Gatti, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), que centra sus estudios en el Balance de Carbono en la Amazonia, fue enfática al destacar su preocupación por los resultados de su investigación, que lleva once años. Según ella, «las consecuencias de las actividades económicas están afectando drásticamente a los bosques».
Para tener una idea, entre enero y marzo de 2020, el INPE detectó 79,6 mil hectáreas de deforestación en la Amazonia, el equivalente a la superficie de la ciudad de Goiânia. Más de un millón de árboles fueron talados. La deforestación en este periodo es la más alta desde 2016, cuando comenzó la metodología actual.
Según Gatti, es un aumento calamitoso para las temperaturas que, en algunas regiones de la Amazonia, como en la parte sureste, la temperatura ha subido 3,1 grados y las precipitaciones se han reducido en un 24% durante las sequías de los últimos 40 años. También dijo que las zonas degradadas del Amazonas debido a la deforestación y los incendios ya están comprometiendo la absorción de dióxido de carbono por parte del bosque. «Por primera vez, hemos observado un descenso en el potencial de absorción de dióxido de carbono por parte de la selva amazónica».
Al final del panel, el mensaje al mundo fue convergente entre los debatientes: tenemos que preservar la Amazonia por el bien de Brasil y del planeta, porque vale más conservada que deforestada, incluso económicamente.
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Traducción: Urgas Traductoras